La leyenda del nahual

En aquellos pueblos de La Huasteca se oían rumores acerca de un animal, que había matado a varios animales y herido a varias personas. Los rancheros y ganaderos mandaban a gente a buscar a aquel animal, pues su ganado estaba desapareciendo y si los encontraban los hallaban destrozados.

Martín un día salió en compañía de unos amigos, en busca del dichoso animal asesino, se internaron entre la maleza de aquellos lugares. Martín creyéndose el más valiente de todos se fue internando más y más a aquel lugar, los amigos perdieron el rastro de Martín, cuando llegó la noche sus amigos optaron por regresar a su pueblo dejándolo solo.

Al día siguiente la policía fue a buscar a Martín, cuando por fin lo encontraron lo vieron pálido y con la ropa ensangrentada, la policía se acercó a él y le pregunto lo que le pasaba, él de entre sus ropas sacó un brazo humano, la policía lo detuvo de inmediato, cuando fue llevado ante las autoridades la declaración de Martín fue que cuando se separó de sus amigos se encontró a un viejito que traía consigo unas bolsas, él al verse perdido se acercó al viejito para preguntarle donde estaba, el viejito le pidió que le ayudara a llevar sus bolsas y le diría por dónde se fuera.

Martín le ayudó pues veía que el viejito no podía ni caminar, cuando de repente, llegaron a una división el viejito le dijo a Martín tú fuiste bueno, te voy a premiar y aquel viejito dio unos brincos muy altos que parecía tocaba las nubes y de repente se transformó en un impresionante lobo negro.

Martín se asustó tanto que sacó su machete y de un solo tajo le cortó una pata y como pudo salió corriendo de ahí, fue cuando encontró a los policías.

Las autoridades no le creyeron y fue encarcelado por supuesto homicidio. Los ancianos de los pueblos cuentan que lo que Martín encontró fue a la bestia, a el nahual, y dicen que tuvo suerte de salir vivo.

Desde aquella ocasión ya no ha habido más ataques a animales ni a personas.