La leyenda de Motzorongo el viejo

La leyenda de Motzorongo el viejo

Motzorongo es una congregación perteneciente al municipio de Tezonapa, Veracruz, ubicado en la zona oeste del Estado, el acceso a dicha congregación es mediante la carretera federal a Veracruz, en la desviación de Yanga. El lugar cuenta con un ingenio azucarero que es la principal fuente de empleo en la zona, así como la fábrica encargada de transformar los recursos primarios de la region, caña de azúcar en azúcar refinada, alcohol y melaza.

Las distintas zonas del Estado de Veracruz se rodean de un folclore muy rico, lleno de tradiciones, costumbres y creencias, entre ellas la creencia en entidades sobrenaturales o lugares malditos, este es uno de ellos, un lugar al cual se le conoció como Motzorongo el viejo. La historia la conocí en las épocas de preparatoria, mientras estudiaba en la preparatoria de la zona, cuando un grupo de compañeros se reunieron una mañana, a la hora del desayuno, era inicio de clases y era primer grado, no nos conocíamos muchos y los pocos que eran conocidos se unían en pequeños grupos que comenzaban a interactuar entre ellos.

Ese día una joven comenzó a contar una historia de miedo, puesto que el ambiente que nos rodeaba las hacía más interesantes, digo el ambiente no por el clima o algo parecido, sino porque la escuela se encontraba al lado de un cementerio y el lugar donde desayunábamos precisamente era en la zona que colindaba con el cementerio, del cual solo nos separaba una malla.

¿Alguien ha oído la historia de Motzorongo el viejo? —Pregunta aquella compañera mientras se levanta de la mesita de madera sobre la que desayunábamos.

No. —Todos responden al unísono.

Bueno, supongo que ahora quieren escucharla. —Dice mientras vuelve a sentarse.

Todos indicamos que sí y la joven comienzan a narrar la historia.

Hace mucho tiempo, cuando las primeras poblaciones fueron establecidas en la región, surgió un pueblo conocido como Motzorongo, un pueblo de campesinos que crecía poco a poco, sin embargo no era rival contra otros asentamientos que en solo cinco años ya eran muy conocidos, la congregación apenas y crecía un poco cada año, los recursos no eran excesivos, sino al contrario, solo se podían producir los necesarios para mantener a la población, las personas vivían en la pobreza y por más que se esforzaban en hacer que el pueblo creciera, no lograban mucho, si al caso lograban mejorar un poco las condiciones de vida, el pueblo que había nacido como tantos otros que ahora brillaban en el estado, estaba condenado a morir, a desaparecer con todos aquellos quienes se quedaran en él, nadie auguraba cosas buenas hacia aquel pueblo poco conocido, y sus habitantes comenzaban a abandonarlo, no muchos estaban dispuestos a quedarse a perecer junto con el pueblo y los pocos que se quedaron desearían haber podido escapar antes, pues donde existe dolor, pena, desesperación y más sentimientos negativos, comienzan a aparecer portales nexos a lugares similares, así entonces tal como los hongos aparecieron puertas hacia el mundo de la desesperación, mudo donde habitan seres oscuros, dicho portal sería un lugar  por donde el diablo vería el sufrimiento latente de todos y cada uno de los ciudadanos, los vería y se deleitaría de su sufrimiento, hasta que el decidiese venir a la tierra usando esos portales. Durante una de las tormentas del mes de agosto, cuando la luz de los relámpagos era lo único que iluminaba aquel lugar, el diablo se presentó ante el líder de aquel asentamiento, y entonces el diablo le comenzó a decir que él podría ayudarlo, que si el aceptaba, el haría un pueblo más grande, que aumentaría los recursos, que Motzorongo sería un pueblo reconocido, por el cual se tuviese que pasar necesariamente para llegar a ciudades grandes, que esa congregación tendría en sus territorios fábricas, donde el trabajo no escasearía, donde el sufrimiento de años pasados no se volvería a repetir.

Acepto lo que me pidas, no puedo ver morir esta congregación, todo el trabajo de mi familia está en este pueblo. —Responde el hombre emocionado ante la idea de salvar su pueblo.

Motzorongo Viejo

Motzorongo Viejo.

El diablo extiende la mano hacia el hombre en su cama, el cual no duda un segundo y estrecha la mano del ser, cuando la piel del hombre toca la mano del diablo, un ardor insoportable se hace presente, el hombre grita de dolor, pero este dolor no es nada con lo que le esperaba, pues después de aceptar el pacto, el diablo desaparece y la atmósfera del pueblo cambia, la tormenta desaparece y una luz naranja comienza a brillar en todo el lugar, las personas que dormían en medio de la noche despiertan sin motivo alguno, solo para ver que ya no están en donde habían levantado el pueblo, si no que ahora el pueblo se ubica en medio de un páramo totalmente yermo, donde la tristeza se puede respirar como aire, donde el cielo ahora está teñido de un color rojo sangre y las nubes son negras como el hollín , todos los que ahí se encontraban solo se abrazan y lloran por la eternidad, saben dónde están, pues no existe algún otro lugar donde la tristeza y la miseria sea tan fuerte más que el infierno.

El líder del pueblo al ver lo sucedido se tumba en el suelo y le grita al diablo que regrese, que ese no era el trato, que el pueblo es  ahora más miserable que antes y que quería cancelar el pacto, pues nadie en este lugar era feliz. Tanto gritó y lloró el hombre que el diablo apareció de nuevo frente a él, solo que no con intención de anular el pacto, sino todo lo contrario, reafirmar que él había cumplido con su parte, puesto que le muestra el futuro, un futuro donde ahora existía ya por más de diez años, un pueblo conocido como Motzorongo, que se ubicaba a los lados de una carretera federal, que tenía un ingenio azucarero y que la gente ahí no temía por perder empleo, que no se había vuelto a vivir tanta miseria como se vivió en Motzorongo el viejo.

Las personas que abandonaron el pueblo antes de aquella noche, fundaron ese nuevo pueblo, donde por el pacto del antiguo líder, ahora había mucha prosperidad, pero los que se quedaron en el antiguo pueblo, vivirían ahí por la eternidad.

Sin embargo el diablo permitió, que cada año, durante el día de los muertos, el pueblo volviera a aparecer en el lugar donde originalmente fue fundado, en un valle en medio de cerros, pero nadie de los que vivió ahí podría abandonar dicho pueblo, solo podían entrar los que encontrasen el pueblo mientras caminaran por el cerro, sin embargo tendrían que salir de ahí antes de que cayera la noche, puesto que de no hacerlo, se quedarían ahí por un año, hasta que el pueblo volviera y si en ese año ya habías perdido la esperanza, el pueblo no te dejaría ir y también te quedarías ahí para la eternidad.

No sé, no parece muy creíble. —Responde Paco, uno de los jóvenes reunidos.

Sí, suena un poco tonta incluso. —Argumenta otra joven llamada Zenaida.

Pues a nosotros nos gustó. —Respondo junto a un amigo y  una chava que se llevaba con él, pues nos había parecido interesante.

En eso sonó la campana de final de receso y todos regresamos a clases, pero no sin antes haber planeado algún día buscar ese lugar conocido como Motzorongo el viejo, sin embargo nunca cumplimos dichos planes.