El estilo mazateca de las primeras casas

El estilo mazateca de las primeras casas

Desde la época prehispánica en la zona cálida del cantón de Zongolica, en lo que hoy es Tezonapa, se registraron asentamientos de gente que utilizaba un curioso idioma que terminó evolucionando en el mazateco, es por esta razón que muchos años antes de que se fundara Motzorongo las costumbres y formas de vida de esta etnia ya estaban arraigadas en el lugar.

Para el año de 1886 con la construcción del trapiche en la Hacienda de Motzorongo, se abría una nueva fuente de empleo para la gente que ya vivía en la zona, y hubo quienes, aprovechando las nuevas oportunidades comenzaron a realizar migraciones a los dominios del General Pacheco.

¿Pero cómo eran las casas de la gente de aquella época?

Como parte de la herencia mazateca, se prevalecía y era común observar chozas construidas bajo aquel estilo. Estas casas se distinguían por sus techos de palma o paja, y paredes de madera, varas tejidas, o en el mejor de los casos, adobe, de exterior muy rústico pero que era lo mejor que podía construir aquella gente humilde, y que además era parte de su cultura. Cuando alguien necesitaba construir una casa se recurría al Tequio, una especie de faena o ayuda comunitaria que permitía a los familiares o a la comunidad entera ayudar en la construcción de las chozas, siempre y cuando se devolviera el favor.

Aquellos años, en el hermoso paisaje de Motzorongo existían cuarenta chozas de techo de palma estilo mazateca donde podían vivir hasta diez integrantes por familia.

El estilo de estas casas prevaleció en Motzorongo hasta las primeras décadas del siglo XX. Con los años los materiales para la construcción de casas fueron sustituidos por ladrillo, cemento y láminas de asbesto o metálicas. En alguna ocasión, durante los años que el ingenio estuvo al mando de estadounidenses se mandaron a construir casas para los trabajadores, poniendo fin a las viejas costumbres.

Las fotografías que a continuación se muestran son casas estilo mazateca que aun se observan en Huautla de Jiménez, en Oaxaca, y son parte del archivo fotográfico de la U.N.A.M. En la región también es posible encontrarlas todavía en comunidades de la sierra de Tezonapa, como Raya Licona o Río Sapo donde la gente es de origen mazateca y chinanteca.